PRIMEROS LEVANTAMIENTOS
Tras
largas jornadas de transito por la
ciudad de Bogotá , el
simple hecho de encontrar una foto puede
hacerme sentir que todo valió la
pena, ahora estoy recogiendo la historia perdida de alguien, algo tan personal
que ahora me pertenece. Son esas
fotografías perdidas, documentos extraviados luego de un
robo, historias de desilusión y
hojas de vida que han expirado lo que le da ánimos a
un proyecto que coquetea con la
cartografía, el
archivo fotográfico y
el azar.
Para
encontrar una fotografía
intencionalmente, he tenido que levantar trozo de papel por papel, voltear para
confirmar que no sea una marquilla de ropa o el trozo de una tarjeta personal,
he tenido que agacharme más de la
cuenta, para que pueda acceder a los charcos y a los bordes de las
alcantarillas. En ocasiones la forma
rectangular es un buen síntoma,
el brillo o la marca del papel fotográfico,
haciendo el levantamiento para confirmar la identidad de un desconocido. Este
es el síndrome de fotografías
encontradas, que quiere manifestarse
como una obsesión de
quien las encuentra.
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