viernes, 19 de octubre de 2012


PRIMEROS LEVANTAMIENTOS  


Tras largas jornadas  de transito por la ciudad de Bogotá , el simple hecho de  encontrar una foto puede hacerme  sentir que  todo valió la pena, ahora estoy recogiendo la historia perdida de alguien, algo tan personal que  ahora me pertenece. Son esas fotografías perdidas, documentos extraviados luego de un robo, historias de desilusión y hojas de vida que han expirado lo que le da ánimos a un  proyecto que coquetea con la cartografía, el archivo fotográfico y el azar.
Para encontrar una fotografía intencionalmente, he tenido que levantar trozo de papel por papel, voltear para confirmar que no sea una marquilla de ropa o el trozo de una tarjeta personal, he tenido que agacharme más de la cuenta, para que pueda acceder a los charcos y a los bordes de las alcantarillas. En ocasiones  la forma rectangular es un buen síntoma, el brillo o la marca del papel fotográfico, haciendo el levantamiento para confirmar la identidad de un desconocido. Este es el síndrome de fotografías encontradas, que quiere  manifestarse como una obsesión de quien las encuentra.

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